La singularidad de Armenteros tiene una perspectiva distinta, creyendo firmemente, que los factores de desarrollo de todos “los mundos” y países, donde la pobreza se asienta, tiene que ser el quehacer de sus propios hijos, donde la identificación como extraño no es posible.
La principal labor está en cultivar y preparar su propia inteligencia, y consiguiendo que la generosidad se anide en su alma, y su vida se transforme en esfuerzo y entrega, enganchando al mundo del progreso a sus propios compatriotas, más aún, liberándolos de los riesgos y pecados de la ambición que hoy están poniendo el peligro nuestra propia cultura, destrozando ese mundo que hemos llamado del bienestar.
Ello implica llevar al niño como un hijo nuestro, desde la enseñanza primaria a la media, dar un salto a la Universidad, y colocarle en el frente de la vida como líderes y jefes, capaces de afrontar el reto de la salida de la pobreza de sus propios conciudadanos.
En Armenteros se ha dado un paso de gigante, al conseguir un Convenio único con la Universidad de Salamanca, gracias al cual tienen beca en la misma nuestros mejores alumnos.
El hilo conductor que va desde el niño de la calle, al estudiante de Bachillerato que pasa por Armenteros, al becario universitario que corona sus estudios en Salamanca, está hecho. Además hay una perspectiva de futuro única y esplendida para coronar el reto de la Fundación, hacer de nuestros alumnos gestores del desarrollo de sus propios países.
Pero como en todos los lugares, la crisis también ha llegado a Armenteros. Los parados, proceden del mundo de los humildes, donde el paro se hace más duro y sangrante. Entre esas familias se encuentra la gran mayoría de los padres que tienen a sus hijos en Armenteros, sobre todo las “monoparentales”, cuyas madres pueden trabajar gracias a que sus hijos están acogidos en el Centro.
La aportación que venían dando los padres a la Fundación, se ha reducido en su mayor parte o se ha suprimido. No quedan más que dos salidas, o prescindir del niño (cosa que intentaremos no hacer), o buscar apoyos fuera, en personas que se comprometan a sustituir la aportación que venían dando los primogenitores.
Sería un verdadero dolor constatar que abandonasen el Centro los más humildes, sino encontramos ayudas.
Este y no otro es el motivo de presentar este proyecto, comprometiéndonos de ser beneficiados, a distribuir el mismo en niños cuyos datos les remitiremos, especificando la cantidad que se aplica a cada uno de ellos en el próximo curso escolar 2009/2010.